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Salud y bienestar

Primeros días frescos: cómo adaptamos el cuidado en casa

Por el equipo de Brazos Abiertos · Publicado el · Actualizado el · 3 min de lectura

Hombre mayor leyendo el diario junto al fuego del hogar
En pocas palabras

Con los primeros días frescos conviene ajustar la rutina de una persona mayor en casa: temperatura estable y sin corrientes de aire, ropa en capas fácil de poner, comidas templadas, hidratación y más compañía para sostener el ánimo. También es el momento de revisar la seguridad de la calefacción y de consultar con su médico por las vacunas de la temporada.

Cuando el clima empieza a cambiar y llegan los primeros días frescos, en Brazos Abiertos ajustamos las rutinas para que cada persona mayor que cuidamos se sienta cómoda, segura y bien acompañada. El bienestar también está en los pequeños detalles cotidianos, y estos son los que cuidamos en esta época.

Cuidamos la temperatura del ambiente

En otoño, las corrientes de aire pueden pasar desapercibidas, pero generan incomodidad. Por eso ventilamos los espacios de forma controlada, en las horas más templadas, y buscamos que cada habitación tenga una temperatura agradable y estable, sin cambios bruscos al pasar de un ambiente a otro.

Ropa abrigada, pero cómoda

Ayudamos a nuestros pacientes a elegir la ropa adecuada: en capas, fácil de poner y sacar, con el abrigo suficiente para estar a gusto durante el día. También revisamos que siempre tengan medias secas y calzado cerrado, con suela antideslizante.

Alimentación que reconforta

Los primeros fríos invitan a sumar comidas templadas, sopas suaves, infusiones y meriendas caseras. Nos adaptamos a los gustos y a las necesidades de cada persona, priorizando la nutrición, el placer y el momento compartido. Para el resto del año, te dejamos los pilares de las rutinas saludables en casa para personas mayores.

Hidratación, siempre

Aunque no haga calor, seguimos atentos a que tomen líquido durante todo el día. Con el fresco la sed se siente menos, pero el cuerpo lo sigue necesitando, y una infusión calentita puede ser una linda excusa para conversar. Si le cuesta tomar agua, los caldos, las infusiones y las gelatinas también suman.

Una casa preparada para el frío

Antes de que llegue el invierno, conviene revisar algunos puntos de seguridad:

  • Calefacción: que un gasista matriculado revise estufas y calefactores, y mantener siempre una ventilación. El monóxido de carbono no tiene olor ni color.
  • Iluminación nocturna: una luz tenue en el camino al baño ayuda a evitar caídas cuando oscurece más temprano.
  • Alfombras y cables: que no haya nada con qué tropezar cerca de la cama o del sillón.
  • Mantas a mano: en el sillón y en la cama, para no tener que levantarse a buscarlas.

Controles y vacunas: consultá con su médico

El otoño es un buen momento para consultar con su médico por las vacunas recomendadas para la temporada, como la antigripal, y por cualquier ajuste en los cuidados de invierno. Si querés saber más sobre cómo afecta el frío al organismo, te lo contamos en cómo afectan los cambios de temperatura a los adultos mayores.

Acompañamiento cercano

Los días nublados o más cortos pueden afectar el ánimo. Por eso redoblamos el cariño y la presencia: proponemos actividades en casa, paseos breves si el clima lo permite, juegos, lectura o simplemente una charla de corazón a corazón. Aprovechar las horas de sol para salir un rato o sentarse cerca de la ventana también ayuda a sostener el ánimo y a ordenar el sueño. Si las noches frías te preocupan porque tu familiar se levanta o está solo, un turno de 12 horas de noche permite que alguien esté atento mientras descansa.

En Brazos Abiertos cuidamos cada estación con el mismo compromiso de siempre: adaptándonos, escuchando y acompañando a quienes más lo necesitan. Porque para nosotros, el cuidado es una forma de querer.

Este contenido es informativo y no reemplaza la indicación del médico. Ante síntomas o cambios en la salud de tu familiar, consultá con su profesional de cabecera.

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