La importancia del ejercicio físico en la adultez: moverse para vivir mejor
El ejercicio físico ayuda a las personas mayores a conservar fuerza, equilibrio y autonomía, reduce el riesgo de caídas y mejora el ánimo. Lo ideal es combinar actividad aeróbica, fuerza, equilibrio y flexibilidad, de forma regular y adaptada, con el visto bueno de su médico.
Mantenerse activo no es solo una cuestión de energía o movilidad: el ejercicio físico cumple un rol fundamental en la salud y el bienestar de las personas mayores. Trabajar los músculos, ganar fuerza y moverse con regularidad ayuda a conservar la autonomía, prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida día a día.
Fortalecer los músculos también es prevenir
Con el paso del tiempo, es natural que la masa muscular disminuya si no se estimula. Incorporar ejercicios de fuerza, siempre adaptados a cada persona, permite:
- Mantener la estabilidad y el equilibrio.
- Reducir el riesgo de caídas.
- Facilitar actividades cotidianas como caminar, levantarse o subir escaleras.
- Proteger las articulaciones y los huesos.
No se trata de rutinas exigentes, sino de movimientos simples, constantes y seguros que fortalecen el cuerpo de manera progresiva.
Los cuatro tipos de ejercicio que más ayudan
- Aeróbico: caminar, bailar, andar en bicicleta fija o nadar. Mejora la resistencia y la salud del corazón.
- Fuerza: levantarse y sentarse de una silla, usar bandas elásticas o pesos livianos.
- Equilibrio: pararse en un pie con apoyo, caminar apoyando el talón delante de la punta del otro pie, tai chi.
- Flexibilidad: estiramientos suaves de brazos, piernas y espalda.
Como referencia general, la Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas de 65 años o más acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, hagan ejercicios de fuerza al menos dos días por semana y sumen actividades de equilibrio al menos tres días. Cuánto y cómo, en cada caso, lo define su médico: lo importante es empezar por lo que la persona puede hacer y avanzar de a poco.
Movimiento para el cuerpo y la mente
El ejercicio no solo beneficia lo físico. Moverse con regularidad mejora el ánimo, reduce el estrés y favorece la autoestima. Además, cuando se hace en compañía, se convierte en un momento de conexión, motivación y disfrute. Una caminata, algunos estiramientos o ejercicios suaves en casa marcan una gran diferencia cuando se sostienen en el tiempo. Para organizarlos en la semana, te dejamos una guía para armar una rutina activa en la tercera edad.
Antes de empezar
- Consultá con su médico, sobre todo si hay enfermedades cardíacas, presión alta, diabetes, problemas en las articulaciones o una cirugía reciente.
- Preparen el espacio: calzado cerrado, piso despejado, una silla firme y algo donde apoyarse.
- Tengan agua a mano antes, durante y después.
- Empiecen suave: pocos minutos, y aumentar de a poco.
Señales para frenar
Si durante el ejercicio aparece dolor en el pecho, falta de aire intensa, mareos, palpitaciones o un dolor fuerte en una articulación, hay que parar y consultar con su médico. Ante síntomas intensos, llamá a emergencias.
Ejercicio adaptado, seguro y acompañado
Cada persona tiene necesidades distintas. Por eso, es clave que la actividad física esté adaptada a la edad, la condición de salud y las capacidades de cada adulto mayor. Contar con compañía hace que el ejercicio sea más seguro y que se sostenga como parte de una rutina saludable. Encontrás más ideas en nuestras actividades y ejercicios para estimular la mente y el cuerpo.
En Brazos Abiertos creemos que moverse es una forma de cuidarse. Si tu familiar se está recuperando de una cirugía, una lesión o una internación, el acompañamiento en rehabilitación y posoperatorio lo ayuda con los ejercicios que indicó su kinesiólogo; y si necesita a alguien que lo motive a salir a caminar, el servicio de acompañante de adultos mayores puede ser la respuesta. Porque nunca es tarde para moverse mejor y vivir con más bienestar.
Este contenido es informativo y no reemplaza la indicación del médico. Ante síntomas o cambios en la salud de tu familiar, consultá con su profesional de cabecera.