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Cómo elegir un servicio

¿Cómo elegir el servicio de cuidado domiciliario adecuado para tu familia?

Por el equipo de Brazos Abiertos · Publicado el · Actualizado el · 4 min de lectura

Cuidadora sonriendo junto a una mujer mayor
En pocas palabras

El servicio adecuado es el que coincide con lo que tu familiar necesita hoy (cuántas horas, en qué turno y qué tipo de asistencia) y puede acompañar los cambios. Antes de comparar proveedores, definí esas tres cosas; después, elegí un servicio que escuche a la familia, conozca al paciente y coordine el día a día.

Cuando un ser querido necesita acompañamiento en su vida diaria, es natural querer lo mejor para él. Pero antes de comparar empresas conviene hacerse una pregunta más básica: ¿qué necesita, concretamente, tu familiar? No se trata solo de encontrar a alguien que asista, sino a personas en quienes puedas confiar, que cuiden con respeto y empatía, en el horario y de la forma que tu familia necesita.

Esta nota te ayuda a definir esa necesidad. Cuando la tengas clara, podés usar nuestra guía para elegir el mejor servicio de asistencia domiciliaria, con una checklist para comparar proveedores.

Paso 1: definí cuántas horas de acompañamiento hacen falta

La cantidad de horas depende de cuánto tiempo puede estar solo tu familiar con seguridad y de qué momentos del día le cuestan más. Estas son las situaciones más frecuentes:

Situación Esquema que suele funcionar
Se maneja bastante bien, pero necesita compañía o ayuda con algunas tareas del día Turno de 8 horas de día
Necesita a alguien gran parte del día, o sobre todo durante la noche Turno de 12 horas, de día o de noche
No puede quedarse solo en ningún momento Cuidado continuo de 24 horas
Está internado y la familia no puede estar todo el tiempo Acompañamiento durante la internación

En Brazos Abiertos trabajamos con esas cargas horarias: turnos de 8 y 12 horas con una cuidadora por turno, y cuidado domiciliario 24 horas con dos cuidadoras fijas que rotan cada 48 horas. También acompañamos durante internaciones en clínicas y sanatorios.

Paso 2: pensá qué tipo de asistencia necesita

No es lo mismo acompañar a una persona que necesita compañía y ayuda con las compras que asistir a alguien postrado. Anotá qué necesita tu familiar hoy:

  • Compañía, conversación y apoyo emocional.
  • Ayuda con la higiene, para vestirse, comer o moverse dentro de la casa.
  • Asistencia por movilidad reducida o porque pasa mucho tiempo en cama.
  • Acompañamiento por Alzheimer u otra demencia.
  • Apoyo para sostener la rutina de salud en una enfermedad crónica, como diabetes o hipertensión.
  • Recuperación después de una cirugía, una lesión o una internación.
  • Cuidados paliativos.

Con esta información, el servicio puede buscar una cuidadora con experiencia en situaciones parecidas. Si hay algo que no sabés cómo evaluar, como el grado de movilidad o los cambios de memoria, consultá con su médico.

Paso 3: definí días y horarios

¿Hace falta de lunes a viernes o también los fines de semana? ¿Hay horarios críticos, como la mañana para bañarse o la noche para ir al baño con seguridad? Tener esto claro evita contratar de más o quedarse corto. En Brazos Abiertos, todas las cargas horarias se contratan de lunes a viernes o de lunes a lunes, incluidos los fines de semana.

Paso 4: fijate cómo responde el servicio

Con la necesidad definida, el servicio adecuado es el que se adapta a ella. Estas son las señales de que estás en buenas manos:

  • Te escucha desde el primer contacto. Antes de proponerte a alguien, quiere saber cómo vive tu familiar, qué necesita y qué te preocupa.
  • Selecciona por experiencia y por calidad humana. El trato cálido y respetuoso importa tanto como saber asistir.
  • Arma un plan a medida. Cada persona tiene su historia, sus gustos y sus rutinas; el cuidado se construye con la familia, no se impone.
  • Coordina y comunica. Alguien sigue la evolución del servicio y está en contacto con la familia para hacer ajustes.
  • Resuelve los imprevistos. Si la cuidadora falta, hay un reemplazo y te avisan.

Cómo lo hacemos en Brazos Abiertos

Nuestro proceso tiene cuatro pasos: conversamos con la familia; nuestra enfermera matriculada coordina una reunión para conocer al paciente; el equipo propio de Recursos Humanos busca cuidadoras con experiencia y un perfil adecuado; y al empezar, la enfermera se presenta en el domicilio con el equipo, mientras coordinación hace el seguimiento. Antes de contratar, además, hacemos una reunión virtual para que conozcas a las cuidadoras asignadas y a su coordinadora. Podés ver el detalle en cómo trabajamos.

Trabajamos desde 2016 en el AMBA y en Mar del Plata. Si todavía tenés dudas sobre qué esquema le conviene a tu familiar, la consulta es sin compromiso y te respondemos en el día.

Este contenido es informativo y no reemplaza la indicación del médico. Ante síntomas o cambios en la salud de tu familiar, consultá con su profesional de cabecera.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas de cuidado necesita un adulto mayor?

Depende de su autonomía y de cuánto tiempo pasa solo. Si necesita compañía o ayuda con algunas tareas, suele alcanzar con un turno de día; si necesita a alguien gran parte del día o durante la noche, un turno de 12 horas; y si no puede quedarse solo en ningún momento, un cuidado de 24 horas. Ante cambios en su salud, consultá con su médico.

¿Qué diferencia hay entre un turno de 12 horas y el cuidado de 24 horas?

En Brazos Abiertos, el turno de 12 horas es un acompañamiento extendido, de día o de noche, con una cuidadora por turno. El cuidado de 24 horas es continuo y lo cubren dos cuidadoras fijas que rotan cada 48 horas. Ambos se contratan de lunes a viernes o de lunes a lunes, con un mínimo de un mes.

¿El servicio puede acompañar a mi familiar si lo internan?

Sí. En Brazos Abiertos las cuidadoras acompañan al paciente durante internaciones en clínicas y sanatorios: están con él en todo momento, actualizan a la familia sobre los informes médicos, lo higienizan, le suministran la medicación y se ocupan de su confort.

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