
Mantenerse activo no es solo una cuestión de energía o movilidad: el ejercicio físico cumple un rol fundamental en la salud y el bienestar de las personas mayores. Trabajar los músculos, desarrollar fuerza y moverse de forma regular ayuda a conservar la autonomía, prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida día a día.
Fortalecer los músculos también es prevenir
Con el paso del tiempo, es natural que la masa muscular disminuya si no se estimula. Incorporar ejercicios de fuerza —siempre adaptados a cada persona— permite:
- Mantener la estabilidad y el equilibrio.
- Reducir el riesgo de caídas.
- Facilitar actividades cotidianas como caminar, levantarse o subir escaleras.
- Proteger las articulaciones y los huesos.
No se trata de rutinas exigentes, sino de movimientos simples, constantes y seguros que fortalecen el cuerpo de manera progresiva.
Movimiento para el cuerpo y la mente
El ejercicio no solo beneficia lo físico. Moverse con regularidad mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y favorece la autoestima. Además, cuando el ejercicio se realiza acompañado, se convierte en un momento de conexión, motivación y disfrute.
Una caminata, algunos estiramientos o ejercicios suaves en casa pueden marcar una gran diferencia cuando se sostienen en el tiempo.
Ejercicio adaptado, seguro y acompañado
Cada persona tiene necesidades distintas. Por eso, es clave que la actividad física esté adaptada a la edad, condición de salud y capacidades de cada adulto mayor. Contar con acompañamiento profesional permite que el ejercicio sea seguro, beneficioso y parte de una rutina saludable.
En Brazos Abiertos creemos que moverse es una forma de cuidarse. Acompañamos a cada persona para que pueda mantenerse activa, fortalecer su cuerpo y seguir disfrutando de una vida plena, respetando sus tiempos y posibilidades.
Porque nunca es tarde para moverse mejor y vivir con más bienestar.